martedì 16 marzo 2010

1984-ARISTIDES UREÑA RAMOS - 'Las premisas' ARISTIDES UREÑA RAMOS


1984- ARISTIDES UREÑA RAMOS
"LAS PREMISAS"
Autor del ensayo: Alvaro Spagnesi
Florencia - Italia
Abri, 1984

He aquí las "Premisas", dice simplemente Aristides, mostrándome una detrás de la otra sus obras dejadas fuera de la exposición "Barrococonuance's", pero que de tal exposición eran premisas fundamentales. Así como se hace después de un trabajo de investigación, con el cual nace una operación articulada y dificultosa, el artista en primera instancia las había escondido allá, en el cajón de sus apuntes. Estas hipótesis iniciales, estos apuntes, le habían servido como escala para sostener desde el interior un itinerario lógico y consecutivo, toda la complejidad expositiva de su bella serie presentada recientemente en Florencia.


--> Allá en su estudio, donde lo conocí años atrás, observo estas láminas intensas y comprendo inmediatamente que son frutos de una gran concentración, advierto que estos objetos casi sintéticos y llenos de significados, aclaran excelentemente 'a posterior', la búsqueda pictórica que Aristides ha conducido con sorprendente rigor, soledad e intensidad, en estos últimos años.
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Es la simplicidad la que me sorprende y me fascina en obras como: Correo, Tú sola en mi vida, Salsa, Torito Guapo, Ondas Centrales, Radios; en donde los protagonistas, dibujados en lápiz, se acomodan en primeros planos cada uno con su identidad y atributos propios, mientras caprichosas cariátides suspendidas en vuelo, junto a Títulos y Lemas insertados como etiquetas pseudo-publicitarias, compiten a evocar ritmos y atmósferas perdidas en los años 50, provocando una inagotable interacción entre datos ofrecidos de la memoria y estímulos visuales.

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Obras pintadas como naipes para un gran juego, "El juego de la memoria y de los recuerdos", cada una con valores y significados autóctonos, estos trabajos componen un itinerario coherente que nos recuerda la concadenación de los Tarot, cuyas imágenes arcanas simbólicas, ordenadas de 1 a 24 (utilizadas por la cartomancia), aparecen casi siempre acompañadas de títulos explicativos, formando así un complejo indivisible altamente evocativo.

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Poniendo en juego sus "Premisas", Aristides ha realizado las setentas (70) obras que componen "Barrococonuance's" y cada una de ellas son como un solitario por la cual regresa, del mismo modo, temas y figuras evidenciadas con mucha atención, acercándose casi por voluntad propia, como en apariencia se disponen las cartas sobre la mesa de juego, esperando la sucesiva interpretación que pronostica presagios y eventos futuros dentro de su complejidad sibilina, tal interpretación supera y trasciende siempre los valores de los simples Tarot, siendo a ellos indisolublemente atados.

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Si la teoría esotérica de los Tarrocos, nos mandan probablemente a estados psíquicos y a la evolución interior del hombre, Las Premisas insiste por un territorio sin confines de lenguajes, esto lo notamos en las ansias de comunicar, a través de múltiples niveles, sus intereses y necesidades culturales, que tal vez en el pueblo panameño y latinoamericano ha madurado en modo autónomo y absolutamente original. Todo esto sostiene la búsqueda, en este caso, de Aristides.

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Es la certeza de afirmar una identidad alcanzada y permanecida hasta ahora inexpresa de las Artes visivas del país "ombligo del mundo" a ser expuesta en estas láminas, que se hacen documento conspicuo y programa ilustrativo de un manifiesto que aún tiene que ser escrito, pero que ya está bien delineado y ha encontrado verificación en las últimas presentaciones y obras de Aristides.


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Mirándose alrededor, dentro de su patria, desde su observatorio florentino, fuera de nosotros mismos, Aristides recoge las señales de renovación cultural, sobre todo aquella joven literatura latinoamericana (Antología y narraciones centroamericanas), así como en la música apreciada en todas partes del mundo, gracias a otro panameño, Rubén "Salsa" Blades y no acaso encontramos muchos puntos en común con las obras de escritores y músicos empeñados en la recuperación funcional de la tradiciones populares, así mismo conscientes de la necesidad de declinar antiguos vocablos conforme a reglas sintácticas y gramaticales modernas -"Cuando toca Yin Carrizo, mi corazón se arrecha de alegría"- escribe Aristides en la obra "Música en el Municipio".


Por estos motivos Aristides se preocupa siempre de afirmar constantemente sus inspiraciones poéticas con las tradiciones remotas y reciente de Panamá, sin descuidar nada, pero seleccionando agudamente cada motivo creativo con espinoso espíritu autocrítico, en este sentido va interpretando los frecuentes referimientos de los años 1940-1950. Periodo de gran fermentación, donde las jóvenes generaciones trataban de realizar sus sueños de independencia cultural y política, tales fervores culminaron con los movimientos de 1947, llenando contemporáneamente la afirmación de intelectuales salidos de las Escuela Normal J.D.A de Santiago। Desde Polidoro Pinzón, José Franco, Mario Riera Pinilla, Herrera Barría, José Menéndez Franco, Francisco Changmarín, citamos algunos nombres para reconstruir el clima de aquellos años que Aristides recorre sea "por contacto" y por asociación espontánea de ideas y sentimientos. Toda una serie de presencia referente a la construcción de la Normal (obreros, artesanos y educadores provenientes de todas partes del mundo), o la paciente reelaboración en clave fantástica de los recuerdos heredados a través de fotografias, obras de arte (como aquellas del Cilindrismo de Mora Noli, fallecido casi olvidado, a pesar de haber construído "obras de caracter nacional autóctonas", en las cuales evidenciaba "preocupaciones por la identidad histórica de Panamá"), los ritmos musicales hoy condensados en la Salsa.


 Así, como la operación de recuperación selectiva de la música popular panameña y caribeña, vemos significativamente un paralelo en la búsqueda conceptual visiva de Aristides Ureña Ramos, si el Cha Cha Cha, calipso, Bomba, Merengue, sonidos y rumores modernos típico de la cultura caribeña, se mezclan creando un lenguaje adherente a las nuevas exigencias expresivas de la música; vemos fragmentos de decoraciones barrocas, recuerdo de figuras pre-colombinas, enflujos de obra de caracteres nacionales, técnicas modernas; fundirse para dar vida a un lenguaje capaz de exprimir eficazmente, a través de las imágenes un patrimonio cultural común a la Triade racial centroamericana, ya plenamente consciente de la alcanzada autonomía. -->
Una vez reelevado el intento comunicativo, en la obra de Aristides, y ensayando algunos contenidos que son razón de este intento, trataré de poner a la luz el mecanismo que regula el fermentarse de imágenes en los trabajos de Aristides, que filtran y regeneran incesantemente el look, de cada obra; acercàndolas conjuntamente sin que nunca se pierdan las primitivas pulsaciones expresivas.
Para evidenciar mejor este proceso que podríamos definir como “Iconogénesis”, haremos referencia a la premisa Radios: Medio tenue, que antes del evento de la TV (television) emanaba fascinaciones y sensaciones que las generaciones nacidas después de 1960 no conocerán, la Radio provoca inmediatamente en Aristides recuerdos allegados a su infancia, cuando al final de los años 50, inicio del 60, en su Santiago natal, dibujaba a lápiz, escuchando "Ondas Centrales"; tal vez, repicando con sus manos sobre la mesa, al son de cumbia, salsa y fantásticas sambas. La fantasía, hoy como ayer, se encuentra estimulada de infinitas sensaciones visivas, olfativas, táctiles, auditivas; llevándonos, si queremos acompañarlo, Al placer de un extraño gusto.


 
Así vemos la presencia de la palabra Radios, que aparece como título o lema de las obras, provocando una multiplición geométrica que permita la referencia iconográfica, coherentemente adherida a la idea inicial, aunque nos pareciera lejana a ella.


La misma forma de un monumental aparato a válvula, ulteriormente engradecida en la memoria, nos puede llamar al retablo barroco de la Iglesia de San Francisco de la Montaña, recientemente restaurada (recordamos la presencia física de Aristides, 1979, y sus escapadas al pueblo de indios) e inmediatamente nuevas idea profanas y sacras.
Una percepción de improviso, sin ser única o necesariamente sensorial, puede generar veloces retratos, músicos, personalidades políticas, artísticas, personas amadas, también colorados bailarines juntos a famosos autores. Todo esto en el fondo del estanque de la historia del sentir panameño, como nos recuerda constantemente la figura alada, como símbolo de un país que Aristides, en su solitaria búsqueda, coloca casi siempre en posición central.


Este proceso se repite cada vez que Aristides afronta un trabajo, vistiendo las figuras de colores tenues y delicados pasaje de claro-oscuros, trazos con inmesa gamas de grises, templando imprevistos mates, repetición de cromos que miman el traquear de las Antiguas Radios. Estallidos de petardos y fuegos artificiales como en el "Torito guapo".
Aristides Ureña Ramos continúa "jugando" a echar las cartas y a inventar con sus obras juegos siempre nuevos y divertidos, consiguiendo converger sus "Solitarios", con la poesía refinada de sus acercamientos y con la elegancia siempre original de sus lujosas composiciones.


Alvaro Spagnesi
"Las Premisas"- Florencia. Abril, 1984.
Publicado en Eco D’arte. Revista N 418.

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