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sabato 22 dicembre 2012

1999-ARISTIDES UREÑA RAMOS - El Bolero segun ARISTIDES UREÑA RAMOS

¡El Bolero según Aristides Ureña Ramos!
(OBRAS DEL CICLO PICTORICO VU CUMRAP- serie BOLERO)

Publicado en EL PANAMA AMERICA-

DIORAMA: 03 -10 -1999
por: Agustín Del Rosario



 "Mi viejo Amor"
acrilico 35x45cm 1997


No se trata de partituras musicales ni de la "vieja" ni de la "nueva" guardia, mismas que al tiempo de evocarnos romances idos, traerían con ellas, nuevos dolores del corazón y del alma. De eso de lo cual es pródigo nuestro Caribe, de eso no se trata. Tampoco de encontrarnos con un nombre que podría acercarse a los de Ricardo Fábrega o el "Chino" Hassán, dos figuras claves cimeras en la categorización. Sí tiene como escenario a la ciudad de Florencia (Italia) y sí tiene como protagonista a un compatriota: Aristides Ureña Ramos.

 "Vamonos pà el Monte"
acrilico sobre canvas- 1998
35x45cm
"Boleros", es el nombre que ampara a su última producción pictórica y el conjunto está compuesto por 20 acrílicos sobre tela y en los cuales se asume, como punto de partida, anecdóticos, los temas popularizados por Nat King Cole hace ya varias décadas, las portadas de revistas de los años 60 y las evocaciones y los recuerdos y las memorias que traen consigo los boleros que enternecieron, en el pasado a tantas y a tantos y que todavía tiene mucho que decirnos al respecto y sino que tome la palabra Luis Miguel y sus millonarios y exitosos temas musicales de los últimos tiempos. "Bolero", de Aristides Ureña Ramos se inauguró el día de ayer, sábado 2 de octubre, a las 5 de la tarde y en la celebré ciudad italiana de Florencia


"México e Nubole", es el nombre del sitio en el cual se cubre la muestra de nuestro compatriota y se trata de uno de los almacenes más lujosos y más "hot" en toda Florencia. Como sería "El Palacio de Hierro", en México, o como sería "Figali", acá, en la ciudad de Panamá. Esta localizado en unas de las calles más frecuentadas por parte no solamente de los florentinos sino por parte de la gran cantidad de turistas y visitantes que frecuentan la llamada "ciudad del Arte Italiano".

Como sucede, siempre que se trata de una nueva exposición de Ureña Ramos, Aristides como es conocido en el ambiente artístico, cada vez que presenta una "Serie", aproxima al público y a la crítica especializada a provocaciones y a innovaciones, dado que para él, la misión del Arte es la de cambiar constantemente de posición y recordarle al público que la Vida, como anotara el sabio griego, "es un río en el cual no nos bañamos nunca con las mismas aguas". Para la ocasión "México e Nubole" ha dispuesto espacio de Arte especial, una "sala-galería" como escenario de la creatividad del artista americano.




Como anota el catálogo de mano, "el estimulo auditivo hace que la mente elabore una operación de rescate de los recuerdos y de las sensaciones lejanas. En este caso con la evocación de NAT KING COLE y de los viejos boleros, que abren esta ventanas a través de la cual hacer el intercambio entre lejanos recuerdos, lejanas melodías y las mismas imágenes que ellas trasmiten. Esto es lo que permite a ARISTIDES construir una nueva "serie" en donde pueda manipular imágenes, recuerdos y conceptos, del público".


Así mismo "las PORTADAS de las lucidas y brillantes revistas que aparecieron allá por los años 60, con sus "COVER GIRLS", imágenes de bellas mujeres, en "cuerpo entero", o "medio busto", son motivos para, acercar el mundo PUBLICITARIO, al mundo MUSICAL, donde el "DRAMA" conductor son los bellos versos de los boleros".

Así mismo los 20 han sido concebidos de forma que puedan reproducirse a manera de unas postales que puedan enviarse por correo.

venerdì 28 dicembre 2007

2002-ARISTIDES UREÑA RAMOS- "I TOOK PANAMA" por Monica Kupfer

Monica Kupfer presenta "I TOO PANAMA"
Aristides Ureña Ramos/Panama, Panama


Autor: Monica E. Kupfer
ArtNexus No. 42 - Nov 2002



Aristides Ureña Ramos, pintor panameño residente en Florencia, presentó su más reciente exposición en Panamá bajo el título I Took Panama, citando —en letras minúsculas— la famosa declaración del presidente norteamericano Teddy Roosevelt cuando se involucró en la independencia de Panamá para promover el interés estadounidense por construir el canal interoceánico en la nueva república.


Esta exposición refleja la intención de Ureña de crear sus propias crónicas históricas que, como docufábulas visuales, dejan testimonio —visto por sus ojos surrealistas— de hechos importantes en la historia de su país natal.Las once obras en técnica mixta sobre lienzo exhibidas pertenecen a un grupo de 76 que conforman la serie completa de itookpanama. Los títulos de los lienzos, siempre de relevancia para este artista de preocupaciones lingüísticas, hacen referencia a la independencia de Panamá de Colombia (el 3 de noviembre de 1903) y a otros hechos de la historia nacional, así como a la naturaleza tropical (manglares, ríos, mares), leyendas (como la de la Tulivieja) y costumbres (como la celebración anual de la zafra de caña de azúcar). En otras obras de esta serie, Ureña representa visualmente su imagen de los sueños de los europeos y norteamericanos que construyeron el canal de Panamá, pero también los sueños de la gran población afroantillana sin cuyo trabajo no se hubiera logrado crear la vía interoceánica.




















En El día en que nació mi país, obra emblemática de esta exposición, Ureña pinta su imagen de Panamá como un monumento barroco que surge del mar azul hacia un cielo luminoso. En el horizonte se perciben pequeñas nubes lluviosas sobre un cielo claro en el que flotan niñas-ángeles de broma, que sostienen paraguas como paracaídas, y a las cuales vemos desde una curiosa perspectiva que nos presenta sus entrepiernas y no sus caras. El mar está repleto de peces que escupen agua como en las fuentes del viejo mundo, rodeando el conjunto central de la composición. Este Panamá, según Ureña, contiene una gran cruz cargada de rojos corazones ardientes, telas drapeadas, escudos y vegetaciones de las que brotan rosas negras hacia el mar. En el centro, vemos saliendo de la espuma, en proporciones variables y arbitrarias, una gran cantidad de mariposas, la bandera panameña, figuras de personas de diversas razas y edades, así como una paloma de la paz, en un todo que simboliza la nacionalidad. En esta obra, como en la mayoría de las pinturas de Ureña, la composición está rodeada por un par de “cornisas”, bordes que enmarcan la imagen central, que sirven para anunciar y reiterar el tema de la obra como “pregones” o coros musicales. Los elementos que aparecen en estas cornisas decorativas se repiten con frecuencia y conllevan una simbología específica para el artista. Se destacan, por ejemplo, los corazones apasionados, los navíos del destierro, las palmeras tropicales, los buses públicos, los hombres oscuros ensombrerados, las mujeres-madonas, las aves y los peces, por mencionar sólo algunos de los elementos del amplio léxico iconográfico de Ureña Ramos.

Ese mundo de Ureña está poblado por una surreal combinación de personajes y objetos que le sirven para narrar una historia, de la que simultáneamente se burla. Con su hábil manejo del dibujo, recuerdan el arte clásico, pero también el mundo de las historietas. Con una actitud abiertamente postmoderna y contestataria, Ureña Ramos cita los lenguajes del arte europeo y del arte indígena (como las molas kunas), de la publicidad de las transnacionales (como los logotipos de Del Monte o Chiquita), de la televisión, en fin, del mundo globalizado del cual es ciudadano muy consciente. Además, dentro del juego visual e irónico que caracteriza su trabajo, encontramos citas —como pequeños “homenajes”— al estilo de maestros que lo precedieron no sólo en el arte panameño, sino también en la historia del arte occidental.Por ejemplo, en La muerte de Victoriano Lorenzo (obra en donde Ureña pinta al héroe panameño no en el momento de su fusilamiento, sino después de muerto), el artista cita intencionalmente la manera y los colores usuales del panameño Juan Manuel Cedeño, así como en otras obras imita con respeto a otro coterráneo, el neoclásico pintor Roberto Lewis. Creación de la bandera ofrece otro ejemplo porque la figura de la mujer que cose la bandera panameña es una cita del San Sebastián del Juicio universal de Miguel Ángel.










En Homenaje a los poetas panameños se percibe una relación con el trabajo sensual del pintor panameño Mario Calvit. De hecho, Ureña considera que algunas de sus obras son “puramente citacionistas”,
como en el caso de Cuatro de noviembre de 1903, composición alegórica que hace referencia al día en que se conmemora la bandera panameña.







A pesar de que Ureña Ramos emplea técnicas mixtas sobre lienzo en la mayoría de sus obras recientes, éstas se acercan más al dibujo que a la pintura. El pigmento tiende a ser delgado y de colores intensos. La mayoría de las composiciones están construidas por una gran cantidad de figuras y formas detalladas, dibujadas casi en miniatura, de tal manera que el observador tiene que acercarse a la obra para poder descifrar sus componentes. En algunos casos, las composiciones aparecen tan atiborradas de elementos que las imágenes se vuelven confusas, casi contradiciendo su carácter narrativo.

Esto ocurre en Panama Day, obra en que el uso casi exclusivo de tinta azul aumenta la desorientación y da a la obra una calidad de boceto. Esta tinta azul, nueva en el trabajo de Ureña, carga una asociación simbólica de valor para el artista (la relaciona con la cerámica Delft que importaron los europeos que vinieron a trabajar en el Canal). Sin embargo, no logra con ella efectos comparables a las composiciones más claras y los colores más expresivos de otros lienzos.Los ricos colores de Ureña los encontramos, por ejemplo, en la obra con que participó en la reciente Bienal de Venecia. Sin entrar aquí en una discusión sobre la lastimosa decisión de presentar el trabajo de varios latinoamericanos en un espacio fuera de Venecia, vale destacar el políptico de este artista panameño, que consistía en una colección de pequeños lienzos que cubrían toda una pared y que enfocaban el tema de la inmigración, que como el encuentro de razas y la globalización, ha sido el eje de varias series creadas por Ureña Ramos.De hecho, Ureña Ramos ha trabajado hace tres décadas en torno a lo que él llama “ciclos pictóricos” que —como bien explica la presentación de Tania Iglesias en el folleto para la exposición en Arteconsult— enfocan temas e intereses como el “mestizaje plástico de elementos culturales precolombinos y afroantillanos”; la incidencia de los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión, en el hombre de hoy; la apropiación y reconsideración de elementos “clásicos” del arte occidental; la cultura tropical; y el desarraigo y las adaptaciones que han traído consigo las grandes inmigraciones del final del siglo XX. Ureña interpreta y emplea todos estos elementos temáticos para provocar al observador y, en una manera poética, para incitar a la reflexión.El proceso conceptual en las obras de Ureña Ramos siempre ha llevado implícita una conexión con sus orígenes. En esta serie reciente de trabajos, él reconsidera la historia de Panamá en obras que, a pesar de sus temas específicos, permiten una interpretación más amplia. Esta involucra aspectos históricos, clásicos, publicitarios, de la cultura caribeña, de la nacionalidad y el desarraigo, que han ocupado la atención de este artista por décadas, y que ahora se reflejan en su interpretación personalísima de la historia patria.

lunedì 19 novembre 2007

2004- ARISTIDES UREÑA RAMOS "BANANANA 2005" Ciclo pintorico 2004/2005 por Angela Picardi

BANANANA
(ciclo pictorico)
ARISTIDES UREÑA RAMOS
EL REVIVIR DE LA MEMORIA COLECTIVA ,
MEDIANTE LA RECONSTRUCCIÓN DE UN ÍCONO PUBLICITARIO.
GALERIA HABITANTE
24 de octubre 20 de noviembre 2007


APROXIMACIÓN A LA VIDA Y OBRA DEL ARTISTA:

La complejidad de motivos y temas de la obra de Arístides Ureña encuentra su origen en la multiplicidad y heterogeneidad de circunstancias que forjaron a este artista quien, en BANANANA - su actual ciclo pictórico en exhibición – sorprende una vez más por la irreverencia de sus temas, verdaderas provocaciones socio-culturales, por el equilibrio y fuerza de sus composiciones en aquella fértil mezcla de elementos clásicos , folklóricos y autóctonos que le es particular y por un mensaje que redunda en valores humanísticos, sello de su obra total.
Para explicar las circunstancias motivadoras de su obra e indagar sobre este artista veragüense, hay que desplazarse a Santiago de Veragüas. Allí, en su hogar, podemos descifrar lo heterogéneo y múltiple de su temática: una madre enérgica, Doña Xenia, conservadora y profundamente católica, cuya entereza se hace evidente en el suceso profesional de sus catorce hijos; un padre de tendencias socialistas, amante de la rebeldía pero, también, de diálogos filosóficos sobre la vida, la patria y la política, quien ha formado a sus hijos en aquella búsqueda de los inalcanzables paraísos sociales, meta de los incansables idealistas.
Una confrontación de criterios idealistas y realistas, una suma de rebeldía y de equilibrio; un gran acervo de inquietudes e ideas que van a florecer en un niño curioso, aventurero y pícaro.
Un entorno familiar donde reina la extroversión y la música, donde, el abuelo, Don Samuel Ramos, músico y pintor, enseña a Arístides Ureña los primeros trazos pictóricos y donde éste recibe sus más duraderas impresiones estéticas, íntimamente unidas a los valores de un Panamá Profundo.

El más preciso y poético retrato de este artista no lo hacen sus colegas , pintores, sino su madre , al describirlo como el “el niño de la maleta”; un recuerdo grabado en su corazón: “Recuerdo a mi hijo, al borde de la carretera, solitario y ansioso, con una maleta en la mano, presto a partir al seminario de Boquete, a estudiar para sacerdote. Tenía sólo diez años ( duró sólo dos semanas). Lo veo, así mismo, en el aeropuerto de Tocumen, listo para salir hacia Italia y , después, en fotos con su mochila en la espalda, siempre con una sonrisa melancólica, en Atenas, en Madridl o en París. A veces pienso que él siempre ha sido consciente de su destino errante, porque sus ganas de saber le hacían perder el conocimiento de tiempo, lugar y distancia.....La imagen que mejor representa a mi hijo es la de una carretera de piedra, en el caluroso medio día santiagueño y un niño al borde, con una maleta, listo para partir, acompañado de una nostálgica sonrisa. Éste es Aristides, hijo.”

En este caminar el artista lleva consigo una de las enseñanzas paternas que ha marcado su obra: la preocupación humana por las responsabilidades, especialmente aquellas relativas a la patria, a la identidad propia y a la soberanía. Nos cuenta el artista:”..en un potrero, mi padre me hacía ver que , cuando se acercaba la noche, una de las reses guiaba el hato de ganado hacia un lugar seguro y que el instinto , aún salvaje, permitía a los animales conocer ese liderazgo. Y concluía :mire, hijo, está en la naturaleza de las cosas y en el patrimonio personal de cada uno tomarse las responsabilidades. Hay hombres que nacieron para ser guiados y otros para tomarse las responsabilidades de los demás. Así es , también, para el arte. Y me indagaba, recordando que esta rectitud intelectual era un patrimonio típico veragüense,:¿Y tú dónde te colocas?”

No cabe duda que Arístides Ureña, hoy, puede responder a esta pregunta, señalando su evolución artística - desde 1980 con su primer ciclo, “Ballet del Cabrón”, hasta el actual, “Bananana” (2004-2005) - como una constante búsqueda de lo que él llama “ un arte genuino, con connotaciones esencialmente panameñas”. En verdad, una sucesión de ciclos y series que surgen de su memoria de la patria, de sus reinvenciones narrativas de hechos populares, autóctonos o históricos, de su constante crítica a los elementos artificiales de la identidad cultural, cuya expresión genuina ha sido la preocupación estética predominante en todas las etapas de su producción.
A estos elementos se unen las andanzas de un hombre observador, de un artesano sensible y de un artista exitoso que, en su interior, oye la voz de su padre, en su preocupación social, y se obliga a aceptar y describir lo complejo de la esencia humana, llevándonos, solidario – como en el tema de los inmigrantes- y, a la vez, crítico –como en las narrativas dedicadas a los mandatarios- , a aquellos misterios insondables del alma humana que, como temática lírica, afloran en su obra. Mientras, en la risa, en la ironía provocativa, mediante la manipulación de imágenes muchas veces contradictorias - como son los angelitos tomados de los frescos de Giotto en Pádova frente a los risueños querubines caribeños - valida a su preocupación por la patria mientras acepta aquellas enseñanzas extranjeras, como la renacentista florentina, que lo motivan en su expresión artística.

Así se explica esta obra ecléctica en sus motivaciones, en sus influencias y en su expresión, cuyo análisis exige una dedicación particular, pues a ella no se llega por una visión rápida o global. Hay que adentrarse en los detalles, hay que fragmentar el lienzo en secciones derivadas de sus figuras centrales, de sus densas agrupaciones humanas que sirven de apoyo a estas figuras centrales; hay que observar detenidamente los elementos narrativos del núcleo de su composición, así como la simbología de sus configuraciones o la alegoría de sus figuras. Es necesario interpretar sus marcos colmados de signos autóctonos, cuando no las lunetas de estos marcos en las cuales, usualmente, aparecen mensajes que nos hacen sonreír por su ironía. E indagar, igualmente, sobre los motivos anecdóticos o históricos que se transmiten y, por fin, ponderar sobre las influencias europeas que definen su dibujo y su composición.


EL CICLO BANANANA:

Este ciclo está constituido por dos series de temáticas convergentes, ambas elaboradas entre los años 2004 y 2005: la primera, BANANANA, presenta el uso y la reconstrucción del logo publicitario, Chiquita Banana, utilizado desde los años sesenta, por la compañía bananera de Bocas del Toro; la segunda, REPUBLIK BANANA, evoca eventos populares o históricos, reviviendo la memoria del pasado panameño que el artista narra, interroga o ridiculiza , en un intento de transferir estas vivencias pasadas a un presente, para ilustrar y corregir aquellas características “ bochornosos y escondidas” de la idiosincrasia panameña, típicas, a su modo de ver, de las repúblicas bananeras.

La figura central de las composiciones de ambas series es Chiquita Banana, un estereotipo publicitario- aquel sello que aparecía en las bananas exportadas por Panamá - integrado anteriormente a su iconografía , en series iniciales de la producción de este artista. Entonces era utilizado, en su diseño esquemático y rígido, para representar con ironía los atropellos de poderosas empresas extranjeras a la identidad panameña o a su soberanía. Hoy es reconstruído estilísticamente para simbolizar la recuperación de la memoria colectiva, el revivir de vivencias nacionales pasadas u olvidadas, reinterpretándolo como un personaje liberado, en un eje predominantemente vertical, pero en constante movimiento que le da vida. Celebrando, simbólicamente, la adquirida libertad del hombre panameño. Aparece siempre al centro de sus actuales lienzos, ora como centro de interés, ora envuelto por circunstancias anecdóticas o históricas.

En algunas composiciones, como son “Criolla”, “Juanita Banana” o “María Banana” es traído a un primer plano y evocado como mujeres representativas de la exhuberancia y de la vivacidad caribeña, aunque denoten, por el equilibrio y simetría de su composición, la fuerte influencia renacentista de las clásicas “madonnas” florentinas.


No faltan en estas composiciones aquellos elementos que rompen el aparente ideal de su realización, como en la lírica mulata bocatoreña que lleva su niño en el regazo y aparece - en el mejor de los estilos renacentistas - envuelta en un difuso óvalo cromático y circundada por ángeles de manufactura similar a le de Giotto. Sin embargo, como una ruptura conceptual, que conduce a la ironía, ésta lleva en la cabeza, como una alegoría narrativa, el famoso logotipo de la propaganda de Nestlé, un nido con sus pájaros.


En la segunda serie – en obras como “ Palo Enseba ” o “Juega Vivo”- este logo, ahora difuso y lejano, aparece al centro de la composición, siempre en segundos o últimos planos de la misma, pero dividiéndola simétricamente y, como en levitación, imponiéndose sobre los densos grupos de figuras y motivos que construyen la narrativa histórica o popular que rememora el pasado con alusiones al presente.




Es notable, en la profusión de elementos que forman estas composiciones , la capacidad del autor de recrear el entorno y las vivencias de su Panamá Profundo. Valiéndose de su memoria y de aquella lírica nostalgia que acompaña a todos los que transmigran y llevan la patria en su equipaje, Arístides Ureña revive, gracias a su dominio estilístico, lo veragüense, lo bocatoreño, los vibrantes o suaves colores de atardeceres y amaneceres tropicales, la magia realista de las fincas interioranas – como “ “Finca Arco Iris o “Finca Banana” – con su vegetación y sus colores.



La maestría del dibujo, unida al dominio de los colores y a una diversidad compositiva permiten recrear este variado escenario para la definición de su mensaje. Este uso del espacio en función de un tema es una característica que acompaña la totalidad de su obra, como podemos observar en la sucesión de sus series. Así, en el lejano 1980, su “Ballet del Cabrón” criticaba las dictaduras militares, recreando un espacio grotesco y carnavalesco para su mejor ambientación temática; en 1984, su serie “ Barrococonuance” ofrecía un imaginario mundo barroco tropical; así mismo, en 1988, su serie “Radio- la manía sieropositiva en sintonía”, lograba manipular los elementos estructurales referentes a la tecnología y a la comunicación para lograr su mensaje crítico; o, en 1997, la crítica social de su serie “ Octubre en Cayenne” se apoyaba en un ambiente en que se escenificaba - en el decir del mismo autor – “ la biodiversidad y el Panamenian Style”.
Hoy, Bananana nos induce a adentrarnos en un mundo interiorano, tan real como mágico, en que están presentes “La Criolla”, la mulata de Bocas del Toro, las procesiones de “ Santa Librada”, “La Barra Ensebá” o “Banana Moon”. También aparecen, en esta rememoración de una vida pasada, las ensombreradas capitalinas en “ Tarde de Té” o Doña Matilde, “la esposa de Fufo”, así como los expertos políticos de su “ Juega Vivo”, mientras se reviven escenas trágicas que recuerdan a los sufridos inmigrantes chinos que construyeron el ferrocarril o las luchas obreras en las bananeras.

Son motivos pictóricos que, envueltos en la poética de un realismo mágico, simbolizan este puente que nos lleva de un pasado no siempre ideal hacia un presente visto como la posibilidad de una realización futura del hombre panameño.


Es la capacidad artística de manipular imágenes, de confrontar conceptos, utilizando - para hacer más complejas sus composiciones – grafittis y escritos en español o en inglés que, presentes en las lunetas de sus marcos, apoyan la ironía o la crítica y desempolvan mitos de identidad.
De este modo Arístides Ureña combina valores narrativos con aquellos críticos, logrando desarrollarlos conjuntamente y en armonía. Mezcla lo evocativo, lo imaginario y lo real, apoyado en su síntesis de lo clásico y de lo popular, creando efectos pictóricos que mueven a la sátira, pues, al parecer, este artista consigue disfrazar sus inquietudes sociales con la risa que es expresión de un ideal social negado.

Comparativamente a su última exposición en Panamá, ”Alegorico’s” (2004), su estilo presenta una clara evolución, así como una nueva proyección de colores, ahora más suaves y matizados, con el abandono de lo monocromático que lo ha caracterizado anteriormente.
Mientras en su ciclo anterior sus figuras centrales se presentaban aisladamente, en “Bananana”, éstas dejan de verse erectas, con valores que pudieran recordar los moldes clásicos, y ganan movimiento, envolviéndose en líneas, óvalos, o círculos que nos hacen pensar en aquel mundo caribeño y nos permite sentir lo tropical , lo caluroso y dinámico de este nuevo escenario.
La capacidad de este artista de manipular, confrontar y armonizar imágenes es la gran fuerza de su obra. Logra darnos el sentir de un ambiente imaginario , recreado a partir de su memoria que es el reflejo de la memoria colectiva panameña y nos obliga a revivir sus anécdotas – como el triste episodio de inmigrantes chinos escondidos en barriles de rabitos de puerco – o de reconocer eventos históricos, como la poética visión de los jardines de Arco Iris, bajo la lluvia, o de disfrutar de la hiriente ironía que acompañan sus críticas sociales, tan jocosas como aleccionadoras.

Un mundo imaginario , recreado por una mano diestra en el dibujo, en el uso de los colores y en la estructuración de su composición, que se fundamenta en la memoria de un artista quien, en su preocupación social, busca el futuro ideal de su tierra.
Un autor que ha sabido mantener vivas las enseñanzas más entrañables de su hogar y de su patrimonio veragüense, refinándolas y reviviéndolas con aquella mirada indagadora y profunda de quien ha visto y ha conocido los más variados entornos humanos y culturales en los cuales su curiosidad le ha permitido penetrar, sin perder el amor por sus raíces o el sentido del valor de su identidad.
Angela Picardi

giovedì 26 luglio 2007

2003 ARISTIDES UREÑA RAMOS ALEGORICO’S 2003

2003 ALEGORICO´S
ARISTIDES UREÑA RAMOS

ITALIANO – ESPAÑOL

ITALIANO

EXPO ARISTIDES Ureña Ramos
Galeria Arteconsult
24/06 – 17/7/2004 - PANAMA CITY

ALEGORICO’s

Aristides può essere definito un artista provocatore.
Usa sapientemente lo strumento della manipolazione delle immagini per imprimere nella sua figurazione, con tecnica e raffinatezza innata, i propri significati.
Nel ciclo “I Took Panama” il racconto predominava ed esigeva l’assenza di colore. Le opere monocromatiche azzurre erano affollate di concentriche vicende, di cui si poteva udire quasi il mormorio dei personaggi, a loro volta incorniciate da altre storie e racchiuse in tele-icone.
Si presentavano come francobolli di cronaca da leggere e da ascoltare, come se l’opera addensata e concentrata divenisse essa stessa simbolo.
Nella coerente logica pittorica dell’artista, il ciclo “Alegorico’s” è la naturale evoluzione di “I Took Panama”, in quanto il simbolo si trasforma in celebrazione.

In questa nuova fase, Aristides ha sentito l’esigenza di aprire l’icona narrativa alla concettualità della metafora.
Le opere di “Alegorico’s” si distendono nella esaltazione della reminiscenza, dissacrando i simboli evocativi della memoria collettiva e trasformandoli in un linguaggio contemporaneo e attuale, che produce un sottile gioco introspettivo.
Diminuisce anche il movimento, quasi a creare il silenzio consono al pensiero.
Nulla è lasciato al caso.
Le pose statiche dei soggetti in primo piano, i riferimenti al classicismo greco, al rinascimento e ai racconti tradizionali latino-americani, diventano tutte citazioni da smitizzare.
Anche i marchi delle grandi multinazionali e ogni simbolo che restituisca un pubblico ricordo, vengono rielaborati e stravolti per acquisire inediti valori, come succede per il paio di scarpe nella “Primavera”, per la bambola-principessa a cavallo “La Barbara” e per il piccolo Paperino.
L’utilizzo di questi diversi veicoli narrativi, genera quindi una percezione nuova ed inconsueta del messaggio, una purificazione creativa del simbolo attraverso l’allegoria metaforica, una sublimazione del significato intrinseco dell’opera.
Senza mai perdere l’armonia ripetitiva delle sue cornici, che ormai rendono inconfondibili le sue opere e che mantengono il costante contatto con la sua terra, Aristides consolida il segno, la scrittura.
Le tele in “Alegorico’s” sono spesso guarnite con morbidi drappi intrecciati di parole, come voci fuori campo che guidano l’osservatore alla lettura, come in “El Heroe herido” y “El Espejo de Narciso”;
oppure le frasi sono esse stesse sdrammatizzate, rovesciate e private del proprio significato reale lasciando spazio all’intuizione come in “Coco Pritis” e “Iyo Gan Gan”.
In “Mirror” e “Nacimiento de Venus”, come una punteggiatura fra le parole che inquadrano la tela, vediamo rotolare bizzarre coppie di innamorati, strette in abbracci carnali volutamente vaghi.
In “Hellenico alegorico” e ancor di più in “El Heroe herido” sono state riprodotte, per contrasto, le decorazioni a mezza luna e rettangolari tipiche dei rigorosi palazzi in stile classico.
“Alegorico’s”, con questa simbologia esasperata ed alterata, fa riconoscere nell’artista l’esplicita provocazione: l’intenzione di rivelare la sofferenza del luogo comune, il disagio della carenza di stimoli culturali, la disapprovazione del conformismo delle mode e del consumismo imposto, e quindi il desiderio di recupero dei valori veri e consolidati.
Non ultimo, va evidenziato il piacere dell’artista nel collocarsi talvolta all’interno delle proprie opere, non per protagonismo ma per modestia, facente parte anch’esso del mondo che va narrando sulle tele.
A.Pagliarello - Firenze.

ESPAÑOL/................

EXPO ARISTIDES Ureña RamosGaleria Arteconsult
24/06 – 17/7/2004 - PANAMA CITY

ALEGORICO’s



Aristides puede ser definido un artista provocador.
Usa sabiamente la herramienta de la manipulación de las imágenes para grabar en sus figuraciónes, con técnica y finesas innatas, sus propios significados.
En el ciclo “I Took Panamá” la historia predominó y exigió la ausencia de color. El trabajo monocromático azul había acumunado las concéntricas circunstancias, de las que podrían oírse casi el murmurio de los personajes, a la misma vez enmarcadas por otras historias y contenidas en las tela-iconos.
Estas se presentaban como estampillas a manera de crónica para leer y escuchar, como si la obra condensada y concentrada se transformarse en un unico símbolo.
En la coherente lógica pictórica del artista, el ciclo “Alegorico’s” es la evolución natural de “I Took Panamá”, en cuánto el símbolo se transforma en celebración.
En esta nueva fase, Aristides ha sentido la exigencia de abrir el icono narrativo a la concettualità de la metáfora.

Las obras de “Alegorico’s” se dan en la exaltación de la reminiscencia, profanando los símbolos evocadores de la memoria colectiva y los transforma en un contemporáneo lenguaje real que produce un juego introspectivo.
También disminuye el movimiento, casi a crear el silencio consistente al pensamiento. Nada queda al caso. Las pausas estáticas de los asuntos en primer plano, las referencias al clasicismo griego, a el rinascimento y a las historias latino-americanas tradicionales, se vueltos toda citacìon de mistificar.
Las marcas de las grandes multinacionales y cada símbolo que devuelven una memoria pública, se elabora de nuevo , se torcen, para adquirir valores inéditos, cuando pasa por el par de zapatos en “La Primavera”, para la muñeca-princesa a caballo en “La Barbara” y para el pequeño pato Donalt.
 




El uso de estos vehículos narrativos diferentes, produce una nueva y rara percepción del mensaje, una purificación creativa del símbolo a través de la alegoría metafórica, por consiguiente una sublimación del significado intrínseco del trabajo.
Sin nunca perder la armonía repetitiva de sus marcos que ahora hacen inequívocos su trabajo y mantienen el contacto constante con su tierra, Aristides consolida el trazo y la escritura.
Las telas en “Alegorico’s” son a menudo guarnecidas con suaves paños tejidas de palabras, como lejanas voces que guian el observador al grito de la lectura, como en “El Heroe herido” y “El Espejo de Narciso”;
o aveces las frases son ellas mismas menos dramáticas, invertidas y privadas del significado real, que deja espacio a la intuición como en “Coco Pritis” y “Iyo Gan Gan.”



En “Mirror” y “Nacimiento de Venus”, como fueran una puntuación entre las palabras que delinean la tela, vemos arrollarse excéntricas parejas de personas enamoradas, estrechadas en carnales abrazos deseadamente vagos.
En “Hellenico alegorico” y todavía más en “El Heroe herido” se han reproducido, para el contraste, las decoraciones a medias lunas y rectangulares típico de los rigurosos edificios en estilo clásico.
“Alegorico’s”, con esta simbologia acentuada y alterada, nos deja reconocer dentro el artista su explícita provocación: la intención para revelar el sufrimiento del lugar común, la inquietud de la falta de estímulos culturales, la desaprobación del conformismo de las modas y el consumismo impuesto, y por consiguiente el deseo de recuperación de los valores verdaderos y consolidados.

Por ultimo, se debe subrayarse el placer del artista para ponerse, a veces, dentro de su propia obra, no por protagonismo sino por modestia, haciendo él parte del mismo mundo que va narrando en sus telas.
A.Pagliarello – Florencia 2004